Seleccione su idioma

Efecto de perfiles de temperatura alta y baja en nacedoras sobre incubabilidad y calidad de pollito

Una temperatura de cáscara de 37,8 °C (100 °F) se considera ampliamente como el punto óptimo para el desarrollo embrionario desde el inicio de la incubación hasta la transferencia. Por lo tanto, el control de la temperatura de cáscara en la incubadora se ha convertido en una práctica común para lograr resultados óptimos. Pero, ¿qué pasa con la fase de la nacedora? ¿Una temperatura de cáscara de de 37,8 °C (100 °F) es también el punto de ajuste óptimo después de la transferencia de los huevos? En este artículo se analizan los resultados de un ensayo de Petersime que investigó tres perfiles de temperatura de la nacedora y su efecto en la incubabilidad y la calidad de los pollitos. 

Por Eduardo Romanini, Especialista en Incubación, Investigación y Desarrollo de Petersime

Temperatura: el parámetro de incubación más importante

Normalmente se considera que una temperatura de cáscara de 37,8 °C (100 °F) es la óptima durante la fase de la incubadora. Por lo tanto, la mayoría de las incubadoras modernas de carga única cuentan con dispositivos adecuados que controlan la temperatura de cáscara durante todo el proceso de incubación y configuran la máquina para satisfacer las necesidades de los embriones. Por ejemplo, las incubadoras controladas por OvoScan™ utilizan la tecnología de medición de temperatura por infrarrojos para adaptar automáticamente la temperatura del aire de la máquina en respuesta a la temperatura real de la cáscara del huevo.

Alrededor del día 18 de la incubación, todos los huevos viables se transfieren de la incubadora a la nacedora, que se sabe que es un entorno más retador. En consecuencia, suele surgir la pregunta de si el valor de referencia de 37,8 °C (100 °F) también es el punto de ajuste óptimo de la temperatura de cáscara durante la fase de la nacedora. Lamentablemente, la respuesta no es tan sencilla debido a algunas limitaciones prácticas para controlar la temperatura de cáscara dentro de una nacedora:

  • Los huevos se mueven libremente en las cestas de nacedora, lo que dificulta el uso de registradores de datos o unidades de escaneo.
  • Los niveles de humedad del aire suelen ser más altos durante el nacimiento.
  • El meconio y el plumón de los pollitos pueden suponer un problema, ya que pueden provocar que los sensores se mojen, se ensucien o incluso se bloqueen.
  • Hay mayores niveles de polvo, lo que dificulta la obtención de mediciones exactas con la tecnología de infrarrojos.
  • Los dispositivos de los sensores pueden dañarse fácilmente si los pollitos caminan por encima o los picotean.

Además, la medición manual de la temperatura de cáscara requiere que se abran las puertas de la nacedora, lo que afectaría gravemente a las condiciones de nacimiento. Así pues, la práctica habitual es aplicar perfiles de temperatura de la nacedora preprogramados basados en la experiencia del jefe de planta de incubación (por ejemplo, teniendo en cuenta la linea genética, la edad del lote, el tamaño del huevo, etc.).

Nacedoras: mucho más que una «máquina de acabado»

Aunque la fase de la nacedora supone solo tres días del tiempo total de incubación, este periodo tiene un impacto significativo en el resultado de la incubación. Por lo tanto, es esencial definir qué condiciones de nacedora producen la mejor incubabilidad y dan como resultado pollitos de la más alta calidad. Con una buena gestión del programa de incubación, la nacedora mejorará y optimizará lo que se ha logrado en la incubadora.

Hay diversos parámetros que afectan al resultado de incubación, pero el objetivo del presente ensayo de Petersime fue investigar el efecto de las desviaciones en la temperatura de la cáscara del huevo de +1,5 °F y –1,5 °F con respecto al óptimo teórico de 100 °F (37,8 °C) dentro de una nacedora. El ensayo se llevó a cabo mediante la realización de una serie de ciclos de incubación a pequeña escala que consistían en 900 huevos de tamaño uniforme por ciclo. Todos los huevos se obtuvieron de lotes de reproductoras de pollos de engorde Ross-308 de entre 30 y 40 semanas de edad. Durante los primeros 18 días de incubación, la temperatura de la cáscara del huevo se controló a 100 ºF (37,8 °C). Después de 18 días de incubación, se hizo ovoscopía a los huevos y todos los huevos viables se agruparon aleatoriamente y se transfirieron a tres nacedoras idénticas, cada una con una temperatura objetivo de cáscara diferente:

     1. Grupo frío: temperatura objetivo de cáscara de 36,9 °C (98,5 °F)
     2. Grupo estándar: temperatura objetivo de cáscara de 37,8 °C (100 °F)
     3. Grupo caliente: temperatura objetivo de cáscara de 38,6 °C (101,5 °F)

Aparte de la temperatura del aire de la máquina, los parámetros ambientales de las tres nacedoras eran similares. La temperatura de cáscara se monitoreó en tiempo real por medio de sensores de contacto cableados (con una precisión de ±0,1 °F) y la temperatura del aire de la máquina se ajustó regularmente para mantener el punto de ajuste deseado de la temperatura de cáscara. El día 19 de incubación a las 19 horas (que se tomó como punto de referencia porque los primeros pollitos rompieron la cáscara y salieron), la temperatura objetivo de cáscara de las tres nacedoras se ecualizó de nuevo y se siguió un perfil de temperatura estándar de la nacedora hasta el final de la incubación a los 21 días. Esto se debe a que, una vez que los pollitos empiezan a nacer y moverse, las mediciones de la temperatura de la cáscara del huevo ya no son estables. Por lo tanto, las desviaciones de la temperatura de cáscara entre los tres grupos de ensayo se produjeron de forma eficaz entre el día 18 y el día 19 y 19 horas.

Resultados y debate

1. Incubabilidad

* DE = la desviación estándar indica la dispersión de los datos de la muestra de la media

Los resultados medios de nacimiento sobre fértil resumidos en la tabla anterior no muestran diferencias significativas en porcentaje por efecto de las desviaciones de la temperatura de cáscara entre el momento de la transferencia (día 18) y el inicio del nacimiento (día 19 y 19 horas). Sin embargo, una inspección más detallada (consulte 2. Calidad del pollito) confirmó que se debe considerar que 37,8 °C (100 °F) es la temperatura óptima de cáscara desde la carga hasta el nacimiento.

A diferencia de la expectativa de que incluso una ligera desviación de la temperatura de cáscara afectaría significativamente al porcentaje de nacimiento, los resultados del ensayo muestran lo contrario. Los embriones de 18 días/19 días de edad se enfrentaron bien a las desviaciones de ±1,5 °F y nacieron correctamente. Esto puede deberse a la evolución de la capacidad termorreguladora del embrión. Durante las dos primeras semanas de incubación, un embrión es poiquilotérmico, lo que significa que tiene una tolerancia baja absoluta a cualquier desviación de temperatura. A partir del día 14 de incubación, comienza la transición a la fase homeotérmica. Entre 7 y 10 días después de la incubación, un pollito recién nacido se ha transformado en un organismo homeotérmico que puede regular su temperatura corporal dentro de ciertos límites.

2. Calidad de los pollitos

Como es lógico suponer que un embrión que se enfrenta a temperaturas diferentes de cáscara, tiene que «compensar», lo que causaría otros posibles problemas, también hemos investigado cómo las mismas desviaciones de temperatura de la cáscara de huevo influyeron en la calidad del ombligo, el indicador principal de la calidad del pollito. Un ombligo de buena calidad está cerrado, seco y sin restos de cáscaras ni membranas. Un ombligo de mala calidad es un lugar donde las bacterias pueden introducirse en la parte más sensible de la cavidad corporal, lo que aumenta drásticamente la susceptibilidad a enfermedades y el riesgo de la mortalidad post-nacimiento.

A continuación se muestra un ejemplo de cómo la «puntuación de calidad del ombligo» puede dividirse en tres categorías empleadas para la evaluación de la calidad de los pollitos: 

De izquierda a derecha: calidad A, calidad B y calidad C

  • Calidad A: la zona del ombligo se ha curado bien. Al pasar el dedo por encima, apenas se nota. Está seca, lisa y casi plana.
  • Calidad B: el ombligo no ha cicatrizado correctamente y está húmedo o supura. Tiene un tacto tosco y un botón oscuro o un hilito.
  • Calidad C: un ombligo mal curado tiene un botón oscuro grande que sobresale o un largo hilo de membrana no absorbida.

Es importante destacar que la clasificación A-B-C para calidad de ombligo utilizada en el ensayo, no es igual a los estándares de calidad utilizados durante el control de calidad diario en plantas de incubación comerciales. En el ensayo se verificaron y comprobaron individualmente los detalles de los ombligos. En las plantas de incubación comerciales, los pollitos de calidad C se suelen detectar durante la evaluación de la calidad de los pollitos  y se consideran descartes. Los pollitos de calidad B a menudo se incluyen como pollitos comercializables junto con los pollitos de calidad A.

El siguiente gráfico ilustra los porcentajes medios de nacimiento por grupo de ensayo (frío; estándar; caliente), pero divididos por la categorización de la calidad de los pollitos A-B-C. Estos resultados muestran que se han registrado diferencias relevantes. Los porcentajes medios de incubación de calidad A son superiores para el grupo estándar (55,1 %), seguidos por el grupo frío (53,7 %). Al mismo tiempo, se produce una caída significativa en los resultados del grupo caliente (43,7 %). Además, el grupo caliente muestra un porcentaje medio más alto de pollitos de calidad C (9,2 %). 

En resumen, los resultados del ensayo sugieren dos hallazgos importantes:

  • El efecto de las desviaciones de la temperatura de la cáscara en la nacedora es más importante en la calidad del pollito que en la incubabilidad.
  • Las temperaturas posteriores a la transferencia de la cáscara del huevo que superan los 37,8 ºC (100 °F) dañan más la calidad del ombligo que temperaturas inferiores de cáscara. El motivo de esta alta sensibilidad a la temperatura puede deberse a un nacimiento acelerado: el calor acelera el proceso de nacimiento, lo que provoca un tiempo insuficiente para una correcta absorción de la yema y para que el ombligo se cure correctamente.

Conclusiones

Se recomienda establecer como objetivo principal una temperatura de cáscara de 37,8 °C (100 °F) después de la transferencia para lograr resultados óptimos. Una temperatura ligeramente inferior de cáscara también generará resultados de incubación aceptables y una calidad adecuada de los pollitos. Sin embargo, deben evitarse las temperaturas elevadas de cáscara, por ejemplo, que superen los 38,6 °C (101,5 °F).