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Eliminación responsable de los residuos de las plantas de incubación

La industria de la carne de pollo sigue creciendo en todo el mundo y, en consecuencia, también el volumen de residuos de las plantas de incubación: los restos de cáscaras de huevo y plumón, los huevos infértiles, los embriones muertos, los pollitos sacrificados, los fluidos de los huevos y el agua residual de los equipos de limpieza y desinfección y las áreas de procesamiento. En los últimos años, con la subida de los costes de eliminación de residuos y las normativas y concienciación medioambientales, las plantas de incubación han tenido que buscar alternativas sostenibles para la gestión de residuos. Los jefes de las plantas de incubación disponen de distintas opciones para convertir sus residuos en productos de valor añadido, como compost, fertilizante, agentes de calcificación para la enmienda de las tierras, biogás, productos médicos y piensos para animales. Este artículo explora algunas de estas opciones.

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Autora: Nancy Wilcox, Experta en bienestar animal

Separación de cáscaras de huevo, sólidos y líquidos

El tratamiento de residuos puede realizarse tanto in situ (en la planta de incubación) como fuera (en una planta de tratamiento o procesamiento). Lo ideal es poder realizar un pretratamiento de residuos in situ. Los residuos sólidos deben separarse en cáscaras de huevo, sólidos y líquidos, y colocarse en diferentes trayectorias de reciclado. De esta forma se reduce la carga de patógenos y se crean opciones para aprovechar al máximo los residuos.

Las cáscaras de huevo pueden separarse de los sólidos pesados y los huevos sin eclosionar mediante uno de estos tres métodos: succión de vacío, cinta cribadora con vibración o separador ciclónico de aire. Las cáscaras pueden utilizarse para compost, pero también es posible separar su membrana interior para aumentar su valor. Para conseguir esto, se pueden moler las cáscaras de huevo hasta convertirlas en polvo y mezclarlas con agua (las cáscaras se hunden y las membranas flotan) o se pueden colocar las cáscaras en un tanque lleno de líquido donde se separan por cavitación. Existen distintas opciones para separar los residuos sólidos de una planta de incubación en sólidos y líquidos, como pantallas inclinadas con prensas, centrifugadoras, filtros multicapa con gravedad, cintas transportadoras y rodillos, etc. Cada una de estas opciones tiene una capacidad para capturar sólidos diferente.

Eliminación alternativa y productos de valor añadido

Las cáscaras de huevo y sus membranas son un recurso rico en proteínas y nutrientes que tiene un gran potencial en varios mercados. Es muy recomendable aprovechar estas cualidades, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico. La membrana de la cáscara de huevo contiene un 10 % de colágeno, una sustancia con un gran valor de mercado en medicina (para injertos de piel, odontología, cirugía plástica o tratamiento de la osteoporosis), así como en el procesamiento alimentario, los plásticos biodegradables y la limpieza medioambiental. Las cáscaras de huevo también pueden convertirse en polvo y utilizarse como suplemento de calcio. 

Residuos convertidos en recursos: las cáscaras de huevo como una fuente alternativa de ingresos

Es posible recuperar los residuos sólidos generales y convertirlos en productos de valor añadido, mediante el compostaje, el aprovechamiento y la digestión anaerobia. Estas opciones se explican en detalle más adelante. Es importante tener en cuenta que muchos países tienen normativas relativas al procesamiento de subproductos de origen animal. Asegúrese de consultar los requisitos locales o enviar los residuos de la planta de incubación a un centro aprobado por el gobierno. Los operadores registrados aparecen clasificados por sectores en el sitio web de la Comisión Europea, tanto para países comunitarios como no comunitarios.

1. Aprovechamiento para pienso

Una opción para reciclar los residuos de las plantas de incubación es enviarlos a plantas de procesamiento de piensos. Para elaborar un pienso rico en nutrientes, grasas y proteínas, que además sea seguro, los subproductos de las plantas de incubación no pueden contener patógenos. Esto se consigue gracias a la autoclavización o la extrusión, seguido por una desinfección y secado con temperatura, o un hervido y secado con presión. Además, los residuos deben someterse a un tratamiento con calor para matar una proteína llamada avidina que está presente en las claras de los huevos (que causa problemas oculares, locomotrices y reproductivos). Las plantas de incubación que destinan sus residuos al procesamiento de piensos deben almacenar dichos residuos en un entorno ácido o con pH bajo. El ensilaje in situ con ácido fórmico o propiónico produce un entono ácido, reduce la degradación y favorece el crecimiento de bacterias de ácido láctico positivas.

2. Compostaje

El compostaje es una opción muy extendida para convertir material biodegradable de las plantas de incubación en un recurso rico en nutrientes y sin patógenos. Son muchos los integrantes de la cadena avícola los que se pueden beneficiar de combinar los residuos del sector en centros de compostaje. Las camas sucias de los pollos, el serrín de madera, la hierba cortada o el biocarbón reducen la humedad y la carga de patógenos y mejoran los micronutrientes. 

Planta de compostaje

Los centros de compostaje utilizan un sistema continuo o por lotes, según la frecuencia con que reciben material. Los sistemas por lotes aceptan material en determinados periodos del año, mientras que los sistemas continuos aceptan un volumen determinado de material por día. Las camas de los pollos se asocian más al compostaje por lotes (debido a los ciclos de entrada y salida masiva de lotes de pollos), mientras que los residuos de la planta, que se retiran varias veces a la semana, son más adecuados para el compostaje continuo. Si unen fuerzas, las plantas de incubación y los criadores avícolas pueden generar un sistema de compostaje continuo.

Se tarda unas ocho semanas en crear un compost apto para aplicaciones agrícolas. No obstante, si se amplía la curación, se puede mejorar la estabilidad del compost para poder utilizarlo para la enmienda de las tierras y como fertilizante. En general, los compostadores en contenedores in situ tienen un tiempo de transformación más rápido. DiCom® es un nuevo contenedor para compostaje que convierte residuos sólidos en biogás y compost estable de aplicación agrícola. El compost final puede utilizarse de forma interna, donarse o venderse. El precio al por menor del compost depende de su calidad, su consistencia y la demanda del mercado.

Es probable que cueste menos construir y gestionar unas instalaciones de compost de cáscaras de huevo y camas de pollos que enviar dichos residuos a vertederos.Existen estimaciones que indican que cuesta menos (por tonelada) realizar compost en sistemas de pequeña o gran escala (teniendo en cuenta todos los costes iniciales, fijos y variables, como el terreno, las máquinas, la mano de obra o los materiales) que pagar las tasas de eliminación de residuos.

3. Digestión anaerobia

En el caso de las plantas de incubación de gran escala, es posible crear biogás o biosólidos de forma eficaz a partir de metano en un sistema de digestores anaerobios in situ. El biogás puede utilizarse para la generación de energía de forma interna y los biosólidos se pueden vender como un fertilizante de alta calidad. El proceso de digestión anaerobia elimina los patógenos y ya se utiliza en el tratamiento de efluentes humanos y residuos de mataderos. La digestión anaerobia es apta para cualquier residuo biodegradable: de hecho, la co-digestión anaerobia con recursos ganaderos mixtos (subproductos de residuos porcinos, avícolas, bovinos y lácteos) aumenta el balance de nutrientes y la eficacia del tratamiento, por lo que es ideal para zonas agrícolas. Para obtener un rendimiento, un control de calidad y una seguridad óptimos, es necesario controlar el pH, la temperatura interna, la relación de nutrientes y los niveles de carga.

El agua residual de las plantas de incubación puede enviarse a plantas de tratamiento de aguas residuales. No obstante, también existe la posibilidad de tratarla in situ, con digestores anaerobios continuos o por lotes. En primer lugar, es necesario eliminar todos los materiales no biodegradables del agua residual (vidrio, plástico y metales) y, a continuación, triturarla para agilizar la velocidad de digestión. Existen distintas opciones en función de la concentración de contenido de biosólidos: lagunas cubiertas (habilitadas para climas cálidos), depósito de bio-film fijo para obtener resultados de forma rápida,  mezcla total en silos y digestores tipo “plug flow”. Si las plantas de incubación utilizan lagunas para eliminar el agua residual, integrar la acuicultura podría ser una opción atractiva. Una vez que se ha reducido el contenido de grasas y sólidos, pueden colocarse algas, zooplancton, moluscos y peces ornamentales en varios estanques al mismo tiempo que se limpia el agua para el riego.

Si desea obtener más información sobre el tratamiento de los residuos de las plantas de incubación, en concreto sobre la digestión anaerobia y los métodos de separación de residuos sólidos in situ, consulte el artículo de Glatz et al. de 2011, «Handling and treatment of poultry hatchery waste: A review».

Todo esfuerzo por disminuir el vertido de residuos o la eliminación de residuos de plantas de incubación sin tratar reduce directamente las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación del agua subterránea y la liberación de patógenos y fitotóxicos al medio ambiente. Si convierte los residuos en recursos, la industria avícola alcanzará sus objetivos de sostenibilidad y responsabilidad social.