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Optimice su cadena de valor (2): la naturaleza como guía para maximizar el potencial genético

En la última edición de estas e-News, explicamos que sigue aumentando la preocupación por aportar calidad a la cadena de valor de la industria avícola. Esta vez, profundizaremos más en cómo los resultados de la incubación se pueden maximizar con la ayuda de la inventora más ingeniosa del planeta: la naturaleza.

En esencia, la planta de incubación debería maximizar el potencial genético que está dentro del huevo, proporcionado por las partes anteriores de la cadena, con el fin de aportar el máximo valor a las siguientes partes de esta. Para maximizar el potencial genético, nos sirve de guía la inventora más ingeniosa del planeta: la naturaleza. La naturaleza ha programado a la gallina madre de forma que conoce instintivamente la mejor forma de cuidar de sus pollitos, con lo que se asegura de que se transmitan sus genes. La atención que presta al nido la gallina madre varía durante la incubación, lo que provoca cambios en la temperatura, los niveles de CO2 y la humedad.

Tomando a la naturaleza como referente, Petersime construye incubadoras y las equipa con tecnología para escuchar al embrión, como lo haría una gallina madre, y para responder como corresponde a esas señales. A través de una supervisión automatizada, el sistema interactúa continuamente con el entorno de incubación actual, utilizando información en tiempo real para ajustar los parámetros de incubación a fin de lograr un entorno óptimo específico para cada lote de huevos. Las investigaciones científicas y los extensos ensayos prácticos han demostrado que la calidad e incubabilidad de los pollitos, así como el rendimiento post-nacimiento, se benefician considerablemente de este control activo durante la incubación. Y es por eso por lo que Petersime bautizó a esta tecnología con el nombre de Embryo-Response Incubation™.

Con el fin de comprender mejor cómo podemos maximizar el potencial genético de un huevo fértil, primero, echemos un vistazo al comportamiento de incubación natural de los pollos y, luego, veamos cómo podemos aprender de este proceso natural para mejorar los resultados de nuestras propias plantas de incubación.

 

1.       Días 1–9: atención intensiva

En la naturaleza, una vez que la gallina madre ha puesto toda la nidada, esta empieza a cuidarlos de forma intensiva durante unos nueve días. El ave calienta los huevos, que alcanzarán una temperatura que se estabiliza a 100 °F durante el proceso de incubación. Esta es la señal para que los embriones comiencen a desarrollarse. Debido a que la gallina se sienta sobre los huevos, la ventilación es limitada. Por consiguiente, el intercambio de gases y fluidos de los huevos se restringe y los niveles de CO2 y humedad suben. De la misma forma, la tecnología Embryo-Response Incubation™ de Petersime controla con precisión el entorno manteniendo los huevos a una temperatura de 100 °F de la cáscara y manteniendo los niveles de CO2 y humedad altos durante los primeros días de incubación, lo que llamamos fase endotérmica de incubación.

 

2.       Días 10–18: menos atención

Al cabo de nueve días, cuando los huevos empiezan a producir calor, la gallina abandona el nido a menudo para buscar comida y agua. Por ello, hay más aire fresco alrededor de los huevos, lo que permite a los embriones irradiar mejor su exceso de calor, de manera que mantienen una temperatura de 100 °F. Como la entrada de oxígeno ya no está restringida porque la gallina ya no incuba de forma tan intensiva, la acumulación de CO2 disminuye y el aire que rodea a los huevos se vuelve menos húmedo. Basándose en la supervisión en tiempo real de los embriones, la tecnología Embryo-Response Incubation™ adapta el entorno de la misma forma, manteniendo la cáscara de los huevos a una temperatura correcta y bajando los niveles de CO2 y humedad.

 

3.       Días 18–21: atención intensa y nacimiento

En el 20º día, empiezan a nacer los primeros pollitos. La gallina quiere acortar lo máximo posible el periodo de tiempo en el que nacen todos sus pollitos. Este hecho es importante porque la gallina no quiere que los primeros pollitos en nacer pasen hambre mientras esperan a que los demás nazcan. Sin embargo, tampoco quiere que los primeros pollitos en nacer se alejen solos para buscar comida, ya que los depredadores podrían comerse a los pollitos recién nacidos, muy vulnerables. Así pues, empieza a incubar prestando atención de forma intensiva otra vez, lo que hace que todos los pollitos nazcan al mismo tiempo, respondiendo con intensidad a sus señales y ajustando las condiciones del nido.

La atención que presta al nido la gallina madre varía durante la incubación, lo que provoca cambios en la temperatura, los niveles de CO2 y la humedad.

Ahora bien, ¿cómo ayudan exactamente la temperatura, el CO2 y la humedad a optimizar el potencial genético que ya está dentro del huevo, de forma que usted consiga los pollitos más viables? Y ¿cómo puede comprobar si su planta de incubación y las técnicas para gestionarla siguen siendo adecuadas? Lo descubrirá en el próximo número de e-News, disponible en septiembre, donde explicaremos cómo se puede influir en la salud y la tasa de crecimiento de los embriones regulando la temperatura y dónde puede encontrar una lista de verificación útil con las mejores prácticas para la gestión de la temperatura.